28. nov., 2016

Cuarta corrida de la temporada grande de la Monumental plaza de toros México par G. Ramirez Cuevas

Domingo 27 de noviembre del 2016

 

Cuarta corrida de la temporada grande de la Monumental plaza de toros México

 

Fermín Rivera y Sergio Flores: ¡Toreros grandes!

 

Gastón Ramírez Cuevas

Foto : Genaro Berumen.

 

Toros: Seis de El Vergel, regulares en cuanto a presentación y juego. El primero y el tercero fueron pitados en el arrastre y el quinto -aunque manseó- fue aplaudido.

 

Toreros: Fermín Rivera, al primero de su lote se lo quitó de enfrente con una media en buen sitio y tres golpes de verduguillo: al tercio con fuerza tras aviso. Al cuarto de la tarde le pegó una entera trasera: oreja indiscutible.

 

Sergio Flores, al tercero le despachó de casi entera desprendida y dos golpes de corta: palmas. Al quinto le asestó una entera muy trasera: dos orejas.

 

José Garrido, al que abrió plaza le mató de un pinchazo sin soltar y media baja: silencio. Al que cerró plaza le pasaportó de un pinchazo, media desprendida y un descabello: silencio.

 

Entrada: unas cinco mil personas.

 

El encierro de El Vergel no fue nada memorable. Pero, como quizá dijo alguna vez el inefable Pepe Moros, hoy hubo dos toreros y muy pocos toros. Hay un par de toreros mexicanos que son lo mejor que se ha visto en el Planeta de Tauro en décadas. Se llaman Fermín Rivera y Sergio Flores. Estos dos coletas están –hace ya varios años- demostrando que con un poco que les ayuden los toros, ellos pueden lucir y triunfar con la verdad como bandera.

 

A Fermín le tocó en primer lugar un bicho chico y débil de remos. El sobrino del gran Curro Cumbre le sacó al animalillo muy buenos pases en la mínima distancia, volviendo a convencer a tirios y troyanos. De haber matado con eficacia, nadie le hubiera negado la oreja.

 

Lo mejor de la tarde vino en el cuarto. Ante un torillo muy poco apetecible, Fermín sacó agua de las piedras. Su quite por chicuelinas modernas y media larga cordobesa tuvo empaque y temple. Ya con la muleta, el elegante diestro potosino estuvo superior. El toreo verdad, el de cargar la suerte y aguantar mandando y templando hizo su aparición. Hubo tres naturales que hicieron rugir a la plaza. La verticalidad y el completar cada pase hacen de las faenas de Fermín una obra de arte. Los cambios de mano por delante y los de pecho no tienen ahora mismo parangón alguno en el toreo mundial. Aseguró la estocada y cortó, como casi siempre, una merecidísima oreja. Un día al nieto del maestro don Fermín – figura inolvidable- le saldrá el toro bravo y alegre, y entonces habrá infartos en el tendido.

Sergio Flores, el carismático torero tlaxcalteca, dio una lección de poder y sapiencia en el tercero de la tarde. El cornúpeta había sembrado el pánico entre la peonada, y después de mil pasadas en falso en banderillas, el de El Vergel se aquerenció en tablas, cerca de matadores. Sergio lo lidió por bajo y cortó por lo sano, demostrando su colmillo y sus buenas maneras.

 

Ante el quinto, el mejor toro del encierro (aunque manso), Sergio logró ligar naturales en un palmo y emocionar al cotarro con su arrojo y su clase. Hubo ahí muletazos muy largos en los que el de Apizaco se gustó y gustó. Fue excepcional ver el trazo geométrico y artista que nos regaló en todos los momentos de su trasteo. Se tiró a matar con fe, y aunque la toledana cayó casi a medio lomo, el respetable hizo que le concedieran dos apéndices.

 

José Garrido, el flamante torero de Badajoz, anduvo bien en su primero, un rumiante muy flojo que dejaba estar. Lo mejor en el de la confirmación de alternativa fue el quite por chicuelinas de mano muy baja. Vino el sexto, un morlaco respetable, bonito y que pedía cercanías y firmeza en las muñecas y las piernas. Lástima que Garrido se desdibujó en un marasmo de dudas y pasitos para atrás. Lo entendidos le chillaron al español por su falta de aguante y pundonor. ¡Otra vez será!

 

Cierro la crónica, querido lector, aplicando (temerariamente) a Fermín y a Sergio una frase del enorme cronista F. Bleu: “Lagartijo y Frascuelo se entregaban con alma y vida, con intereses, con ahorros y con capital.” Creo que está todo dicho.